Veinte terabytes cada noche, y alguien tiene que ordenarlos
El observatorio Vera Rubin suelta veinte terabytes por noche: cómo viajan, dónde nacen las alertas, quién accede a cada tramo y qué paso lo puede arruinar.
El observatorio Vera Rubin suelta veinte terabytes por noche: cómo viajan, dónde nacen las alertas, quién accede a cada tramo y qué paso lo puede arruinar.
Los géiseres de Encélado se atraviesan a kilómetros por segundo y a esa velocidad las moléculas se rompen: qué midió Cassini y qué exigiría una prueba real.
El ascensor espacial no lo frena el presupuesto: lo frena la resistencia del cable. Qué falta, qué prometen los nanotubos y dónde sí sale hoy la cuenta.
El telescopio solar DKIST concentra más de diez kilovatios: cómo se enfría, cómo corrige la atmósfera y cómo mirar el Sol sin arriesgar la vista.
La misión Dragonfly a Titán vuela porque allí el aire es cuatro veces más denso y la gravedad siete veces menor: física, rotores y plan de saltos entre dunas.
Cómo leer un vuelo de prueba de un cohete: los hitos que importan, las señales de fallo antes del anuncio y por qué la velocidad manda sobre la altitud.
La estación lunar Gateway pieza a pieza: qué aporta cada agencia, por qué usa una órbita de halo y qué críticas técnicas siguen sobre la mesa.
El Telescopio Extremadamente Grande en cifras: 39 metros de espejo, resolución en milisegundos de arco y exposiciones cientos de veces más cortas que hoy.
Los instrumentos de Europa Clipper y el motivo real de que la sonda orbite Júpiter: radiación, propelente y ciencia repartida en medio centenar de pasadas.
Cuánto cuesta el entrenamiento para un paseo espacial: horas de piscina por hora de salida, pruebas de guante, prerrespiración y la cronología completa.